social en el que se presenta: como una forma de poder que se expresa en distintas modalidades (física, psicológica, patrimonial, institucional) y ámbitos sociales (doméstico, público, familiar)” (Cerva, 2014: 121). Como plantean Krants y García Moreno, (2005:12) Cuando a la noción de violencia se le introduce el término en razón de género se hace hincapié en que sus raíces se encuentran en la desigualdad entre mujeres y hombres. Ante este entorno difícil hay una discusión global, en donde los expertos/as de la democracia y el género se cuestionan el como si eres una ciudadana expuesta a la violencia, ¿cómo puedes ser candidata para una elección? Mas aún nos falta conformar una red de apoyo entre mujeres, accionar la palabra sororidad, dicho término se refere a la hermandad entre mujeres con respecto a las cuestiones sociales de género. En lo que se refere a la ciudadanía aún no existe un compromiso fuerte por la participación en la vida pública de su país, región y localidad, aunado a una desconfanza y falta de credibilidad en las diferentes instituciones que nos representan, sigue estando presente en sus mentes la corrupción y la deshonestidad tan anunciada por los diferentes medios de comunicación formales e informales. Lo anteriormente mencionado no debe permitir que las y los ciudadanos se involucren e informen en fuentes fdedignas, y participen de procesos electorales más incluyentes. Un problema fuerte es que aún carecemos de una educación electoral y cívica como sociedad, ello reprime el derecho al voto por ejemplo, los y las votantes ejercen su voto a ciegas, la mayoría no conocen las propuestas de sus candidatos/as, o bien desconocen cuantos partidos alternan en la contienda electoral y sus representantes esto como lo más básico, la mayoría de la población no tiene idea de donde vienen las candidaturas, y si hablamos de ¿quién lleva a cabo las nominaciones y de dónde vienen?, la mayoría de la ciudadanía desconoce esta información, y es aquí donde deberíamos involucrarnos, porque son los partidos políticos los que controlan y están a cargo del proceso de nominación; como ciudadanas/os es importante dialogar con los partidos políticos al respecto. Cabría preguntarnos por ejemplo ¿Por qué en nuestra alcaldía o gobierno estatal, no se está nominando a ninguna mujer? debe haber un 50 o 45% de mujeres candidatas. ¿Se lo han cuestionado ciudadanas y ciudadanos coahuilenses, y de otros Estados de la República Mexicana?, donde existe una ausencia de representación de mujeres en la vida política en gobiernos estatales y Página 21
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