Revista E-xpressio Edición 2021

que falta por fortalecer las medidas de protección integral contra la violencia política de género y que lo político… lastimosamente se sigue haciendo sexual. El dominio masculino se sigue imponiendo en la política, este poder sigue generalmente siendo reservado para los hombres, y es un hecho tan aprendido por la sociedad que pasa desapercibido; lo anterior es debido a que los estereotipos de género se encuentran en el inconsciente y han sido adquiridos desde el núcleo familiar y reforzados por la sociedad, mismos que además se han fortalecido con las redes sociales, programas televisivos, propagandas, etc. dando lugar a la normalización y discriminación política por género. Lo anterior refuerza todos los mitos ya mencionados, y remarca las diferencias que aún existen en función del sexo dando lugar a la desigualdad, esto, lamentablemente representa un riesgo signifcativo en la construcción de escenarios políticos permeados de equidad y cede terreno a la discriminación y violencia política por género, situación que a través del tiempo ha invisibilizado la presencia de la mujer en la política y la ha puesto en segundo término. Esta realidad de desigualdad pareciera una escalera en la que cada escalón cuenta con obstáculos discriminatorios; en el primer peldaño se encuentran con limitantes que el mismo seno familiar practica; en el siguiente, la educación institucional refuerza estereotipos de género que pretenden delimitar las aspiraciones del sexo femenino. Poco a poco hay que ir subiendo la escalonada hasta tener que subir el escalón dedicado a las resistencias que los partidos políticos presentan, o el de las campañas políticas y así sucesivamente hasta que en caso de llegar a ocupar un cargo político, de igual manera tener que sacar la espada contra la violencia política de género que se les ejerce. Estas refexiones permiten retomar la importancia de reeducar y de formar a las personas bajo criterios que no den cabida a las asociaciones por género, actividades sexistas, lenguajes sexistas, tareas discriminativas, exclusiones por género, etc., en fn, todo aquello que normalice o exija heteronormas basadas en el cumplimiento de masculinidades y feminidades, o que coarte la participación política de las mujeres. Entonces ¿volvemos a la educación? Los cimientos de la violencia política de género surgen cuando se establecen las actividades que deben desempeñar los hombres por ser hombres y las mujeres por ser mujeres a partir de los prejuicios y estereotipos, es entonces que quedan implícitas las actividades que pueden y deben o no realizar tanto hombres como mujeres, y esto generalmente inicia en la familia, pero se reafrman fuertemente en la escuela. Las asociaciones escolares por sexo se dejan ver desde las desigualdades plasmadas en los planes de estudio, Página 17

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