Lo anterior encuentra bastante relación con otra de las aportaciones de la 3 de 3 y se refere al compromiso con la paridad cualitativa. El esfuerzo de la paridad, no como una cuota mayor a favor de las mujeres, sino como la expresión más amplia de la universalidad (CEPAL, 2011), nos exige no solo hablar de paridad política, sino también de democracia paritaria (Albaine 2014, p. 148), que no solo se limite a combatir el monopolio masculino en el poder político y a redefnirlo como un espacio que debe ser compartido igualitariamente por hombres y mujeres, sino que promueve una transformación en las relaciones de género en todos los ámbitos de la vida pública y privada. Es indudable el avance que ha proporcionado el reconocimiento constitucional de la paridad de género como principio rector de la política de Estado, sin embargo, no sólo se trata de que las mujeres lleguen a los lugares de poder y puestos de decisión política y que se garantice formalmente una representación igualitaria de los intereses y las necesidades de toda la sociedad. La idea es que el poder además de paritario en su conformación, lo sea en su ejecución. Para esto, resulta necesario que quienes ocupen estas posiciones no solo compartan la postura teóricamente y en la esfera pública, sino que asuman el compromiso también en la práctica y en la esfera privada, porque lo personal es político, pero también lo político trasciende a lo personal. Por otro lado, es necesario señalar algunos desafíos que se advierten a partir de la implementación de la 3 de 3. En primer lugar, su obligatoriedad. En esta primera etapa el mecanismo es voluntario y no obligatorio. Si bien es cierto esta iniciativa representa el primer eslabón del más grande compromiso que debe asumir el Estado Mexicano a través de sus partidos políticos e instituciones, el paso siguiente es dotarle de fuerza jurídica mediante la formalización legal. Así mismo resulta fundamental la colaboración interinstitucional de las diversas organizaciones involucradas, principalmente en la investigación y confrmación de las declaraciones proporcionadas por las personas obligadas, incluyendo a los partidos políticos, quienes avalan, respaldan y sirven de vehículo para colocar a personas en puestos de poder. Lo anterior además, contribuirá con el reto, no minúsculo, de romper con el pacto patriarcal, entendido como el acuerdo no dicho, no solo entre varones, sino también entre instituciones, que permite que se perpetúe el dominio masculino en la sociedad. Finalmente, pero no menos importante me gustaría comentar sobre una gran limitación en la actual 3 de 3. Me refero al Página 46
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