Participación política de las personas con identidades de género, orientaciones sexuales y cuerpos no heteronormativos “… Por su existencia y como todo ser humano sobre la tierra, las personas que son LGBT hacen una importante contribución al tejido social…” Víctor Madrigal-Borloz Hay que partir de que las personas con identidades de g é n e r o , orientaciones sexuales y cuerpos que se encuentran libres de la heteronormatividad son marginadas en varios aspectos de la vida. Uno de esos aspectos en donde existe mucha marginación es en su participación política. Es decir, en el derecho que tienen de votar y ser votadas o votados. La sociedad tiene una idea preconcebida de cómo deben ser las cosas. Tienen una concepción de lo que se considera “bueno” y “malo, de lo que es “correcto” e “incorrecto”. Es decir, existe todo un sistema de juicios, valores, formas de actuar, de comportarse, formas de ser de lo que se considera que todas las personas deben acatar. Si la persona las acata, entonces “está bien”. Si no lo hace y rompe con esa dinámica, entonces “está mal”. Estas ideas son pasadas de generación en generación. Muchas veces, no se transmiten de forma explícita, sino que implícitamente se pasan de padres y madres a su descendencia. Una de estas “ideas preconcebidas” es el sistema binario/sexo-genérico de hombre y mujer. Esto es lo que se conoce como la heteronormatividad. Es decir, normas sociales de ser y de comportarse, que implican una identifcación binaria de “mujer” y “hombre” de acuerdo a una valoración genital de una persona cuando nace. La asignación del sexo cuando una persona nace es producto de una lectura ideológica (Maffa y Cabral, 2013: 86) y de ahí deriva el sistema de juicios y valores heteronormativos que se transmite. Entonces, socialmente, a las personas se les “atribuye” un sexo al nacer con sustento en la percepción que otras personas tienen de sus genitales (CIDH, 2015: 30). Con sustento en esta clasifcación, se inculcan una serie de formas de ser y de comportarse de acuerdo a lo que se “cree correcto”. Así, se “crea” una identidad de género y orientación sexual heteronormativa. Estamos hablando de las personas cis-género, es decir, de aquellas personas cuya identidad de género y orientación sexual coincide con el molde binario “hombre” y “mujer”. Página 17
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