Revista E-xpressio edición 2022

La construcción de la ciudadanía desde la diversidad Resumen: El objetivo del artículo es refexionar sobre la forma en cómo se conforma la concepción de ciudadanía en los sujetos sociales; los imperativos sexuales y de género desde los cuales se delimita; y las consecuencias de los cuerpos y trayectorias de vida que quedan fuera de dichas defniciones establecidas implícitamente desde una legalidad democrática que es cissexista y heterosexual. Se discuten cómo el orden legal y social conforman un entramado para disciplinar los cuerpos en sus deseos, afectos y erotismos para aspirar a una ciudadanía homogénea que no altere una estructura social conservadora. I. ¿Cómo se llega a ser persona ciudadana? ¿Qué es ser una persona ciudadana? ¿Cómo se llega a serlo? ¿Es sufciente alcanzar los 18 años para ser una ciudadana, un ciudadano? Son interrogantes que nos surgen cuando hablamos de ciudadanía y la respuesta es otra pregunta ¿En realidad cumplir 18 años y tener la credencial del INE me hace ser en automático una persona ciudadana? La ciudadanía es un concepto que se materializa en las experiencias y vivencias de las personas y que signifca algo más que gozar de derechos, es el interés por la vida colectiva, lo que quiere decir una convivencia cotidiana y permanente de colaboración y participación con el entorno y con otros grupos de personas diversas. Por tanto, exige una disposición, interés y construcción de lazos afectivos por ese entorno del que se forma parte. En este sentido, la ciudadanía requiere de actitudes, valoraciones y afectos que no se adquieren al cumplir la mayoría de edad, sino que se van construyendo desde que nacemos. Las personas tenemos una serie de aprendizajes como sujetos sociales desde nuestro nacimiento, esos aprendizajes parten de experiencias compartidas de vida con nuestra familia, vecindario, amistades e instituciones, y son esas experiencias las que moldean a las y los ciudadanos. Cuando se llega a los 18 años se trae consigo una experiencia de vida colectiva que puede recuperar vivencias afectivas positivas o negativas, las primeras favorecerán un interés activo en pro de la vida colectiva, pero las segundas pueden estar basadas en la precarización económica, discriminaciones y violencias que en consecuencia neutralizan disposiciones óptimas para el bien común. Ser una persona ciudadana reúne las experiencias de vida económica, social, política, cultural y afectiva que se viven desde la infancia y adolescencia. Las sociedades a partir de sus lineamientos políticos y jurídicos moldean a sus ciudadanes, por tanto, sociedades hostiles Página 47

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