basadas en prejuicios, en discriminaciones y exclusiones formarán ciudadanes egoístas, con conductas violentas que a su vez replicarán la exclusión y marginación. ¿Por qué una persona infante que fue rechazada en la escuela, por su familia nuclear y extensa, su vecindario y por las leyes, debido a que su expresión de género no corresponde con la identidad de género que se le impuso a partir de un sexo asignado al nacer tendría que interesarse por construir vida colectiva, por qué tendría que participar en su entorno? II. La estética cissexista y heterosexual de la ciudadanía liberal. Las formas de violentar y discriminar a las infancias y adolescencias pasan por distintas matrices de dominación, pero algunas de ellas se centran en la identidad de género y en la orientación sexual. La ciudadanía liberal nace con imperativos cissexistas (la creencia de que los cuerpos válidos son aquellos que pasan por la autentifcación médica de los genitales; los hombres “verdaderos” tienen pene y las mujeres “verdaderas” tienen vulva y no hay otras formas de pensarse ni de vivirse como seres humanos que no sea a partir de ese binarismo estático que tampoco da cabida a no ser ni uno ni otro género [Radi, 2020]) e imperativos heterosexuales. La ciudadanía posee una estética y entre varios de los elementos que la defnen está el ser cisgénero (identifcarse con el sexo asignado al momento de nacer) y ser heterosexual (mantener relaciones sexoPágina 48
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