afectivas con el sexo opuesto). En este sentido, para guardar dicha estética estos dos imperativos se convierten en ortopedias corporales que orientan los deseos, afectos y erotismos de las personas para construir el paisaje ciudadano de la democracia liberal. El aseguramiento de la heterosexualidad y el cissexismo se garantizan creando un marco legal que parte solo de los marcos de comprensión de los cuerpos y trayectorias de vida que cumplen con esos términos y condiciones. Quienes no cumplen con estos mandatos no pueden ser leídos, comprendidos y su consecuencia les lleva a habitar los bordes de la legalidad, con implicaciones de ser personas ciudadanas de segunda, de tercera o de cuarta. El Estado tiene sexo (Argüello, 2014) y tiene género y los posee desde su andamiaje jurídico, de manera implícita condicionando así los derechos de las personas disidentes a esos mandatos. El Estado por tanto genera expectativas sobre las familias que componen su sociedad, y éstas están en correspondencia con que dichos núcleos sociales arrojarán sujetos heterosexuales y cisgénero, de allí que existan dispositivos de aseguramiento de la heterosexualidad y el cissexismo. III. La educación informal y sutil en el cissexismo y la heterosexualidad. Las familias educan desde su inconsciente y de manera cotidiana para cumplir con los mandatos de la identidad de género y la orientación sexual aprobadas. Por ejemplo, hoy en día lo que en apariencia era una revisión médica de rutina como los estudios de ultrasonido a las personas embarazadas (mujeres y cuerpos gestantes) y que permitían saber si el embrión tiene un pene o una vulva (la verifcación cissexista de los cuerpos) para que las vidas sociales y sexuales de estos productos que están por nacer queden defnidas dentro de un régimen de género, ha cobrado una estridencia mayor y ha dado pauta a las festas de revelación del género, que no son más que ritos cissexistas que garantizan las creencias de los sexos verdaderos. Esos ritos sociales reproducen el cissexismo y no se puede soslayar que éste es la estructura de pensamiento que posibilita la transfobia (un conjunto de creencias, opiniones, actitudes y comportamientos de agresión, odio, desprecio, ridiculización contra las personas trans [Museo Memoria y tolerancia, 2018]). La creencia de que los cuerpos válidos, los que más importan, son aquellos que encuentran una correspondencia “natural” entre los genitales y la identidad de género, dará pauta a las fobias en contra de las infancias, adolescencias y personas adultas trans. Estas prácticas sociales como la revelación del sexo, los baby shower, entre otras, que parecen simplemente eventos festivos tienen fuertes implicaciones que garantizan el cissexismo y sus consecuentes prácticas crecientes dentro de la familia y la sociedad en su totalidad. La potencia del cissexismo es que se desborda de ese espacio para regular todos los aspectos de Página 49
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