Revista E-xpressio edición 2022

la vida humana, pasando por la escuela, los medios de comunicación y las redes sociales. La familia como primer espacio garante del orden cívico público asegurará el cissexismo y en consecuencia la heterosexualidad. De este modo se van construyendo espacios formales e informales que al tiempo que no resultan ser seguros para las infancias, adolescencias y personas adultas trans, también moldean, educan y disciplinan al resto de la sociedad dentro de los ordenamientos sexuales y de género hegemónicos. Y lo mismo ocurre con las infancias, adolescencias y las personas adultas no heterosexuales, todas ellas vivirán homofobia, lesbofobia o bifobia, según sea el caso y el contexto donde se ubican, crecen y se desarrollan. Se los recodará en todo momento con burlas, con discriminaciones, con violencias cotidianas en todos los ámbitos hasta llegar al propio espacio legal que están fuera de la norma, que son “anormales” y eso tiene un costo social, político, jurídico y simbólico que deben pagar. Los diferentes dispositivos de control de los cuerpos como los referentes al sexo y al género son técnicas que someten lo diverso a lo uniforme a través del derecho punitivo, de tal manera que todos los espacios implementan estas técnicas de control para asegurar el régimen cissexista y heterosexual. Así, las dinámicas dadas en los propios espacios como puede ser los baños públicos (López, 2020) resultan ser dispositivos de verifcación del género desde su ingreso al baño hasta el mobiliario que existe para que los cuerpos puedan orinar y defecar de acuerdo con el orden cissexista, educan en todo momento y recordando el lugar que ocupamos de acuerdo al género marcado por el binarismo cissexista. La arquitectura, los espacios públicos y reservados nos norman de manera permanente desde lo que se ha considerado lo “normal”, una idea de normal que apela a lo homogéneo y sataniza lo diverso por considerarlo amenazante y bajo este temor se le denosta, se le criminaliza, se le devalúa, se le patologiza y se le ataca. IV. A Modo de Refexión: Sociedades Incluyentes de Ciudadanías Diversas. La conformación de ciudades incluyentes debe pasar por el reconocimiento de la diversidad humana y desde allí reconocer la riqueza de lo diferente para saber “estar juntos los unos con los otros de los diversos” como refere Hannah Arendt, (1997, p. 45). Esto signifca aprender a estar, convivir, crear y construir, así como enfrentar las problemáticas partiendo de la comprensión que todos los sujetos estamos conformados por una diversidad humana que es intrínseca a nuestra condición. Partiendo de que la ciudadanía posee un cuerpo y que éste es el territorio de adscripción a su existencia y que desde allí experimenta el mundo de la vida para generar trayectorias de vida únicas e irrepetibles, el cuerpo es político y nos sitúa en una geografía política cotidiana, por eso su potencia y negación al mismo Página 50

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