26 decía no ser y, entonces, ocurre un proceso cíclico de triunfos y caídas, empero, el pueblo bueno y sabio debe estar preparado. Vuelve a intervenir Dworak, diciendo que, “la posibilidad de la reelección no garantiza de manera automática el triunfo electoral” (p. 31) y aquí también se expresa que, la prohibición de la reelección consecutiva no es equivalente a transparencia y rendición de cuentas, ni tampoco el acceder a todas las “bondades” que plantea la reforma. Tampoco debe olvidarse que, si se parte de la idea de prohibición, entonces se desconfía en la decisión de la ciudadanía, toda vez que, la posibilidad debería existir potestativamente para las personas legisladoras y ser precisamente el electorado quien decida en definitiva si se continúa y extiende la gestión o, por el contrario, se procede a un cambio. La reelección no implica el voraz acaparamiento de cúpulas de poder de facto. Debe existir un equilibro entre el apoyo de aquellos que pueden impulsar una carrera legislativa, pero, a su vez, el apoyo ciudadano que, finalmente, es el que importa en una verdadera democracia. Cerrando estas breves ideas y cavilaciones, se enfatiza nuevamente a la rendición de cuentas como pilar de la reelección legislativa, “[la cual] no es una cuestión de buena voluntad sino de coerción institucional: los representantes serán responsables sí y sólo sí los votantes tenemos la capacidad de condicionar su futuro político en el cargo premiando o castigando su desempeño” (Dworak, 2011, p. 50). La trayectoria histórica de la reelección en México revela una tensión constante entre el ideal democrático de renovación y la necesidad funcional de estabilidad y profesionalización en el servicio público, siendo caso relevante el de legisladoras y legisladores. ARTÍCULOS el principio de mayoría. Quizás, el candidato sea protagónico por sobre el partido político al que pertenece, pero difícilmente la dupla candidato-partido puede separarse al elegir bajo el principio de representación proporcional, por ejemplo. Aún así, el respaldo popular, combinado con el apoyo del partido o coalición, es lo que determina una candidatura y posible triunfo. La base de la reforma, si se piensa entrelíneas, equivale a decir que, pueden existir cotos de poder, pero no todos los cotos de poder, idea que se deja en el tintero. Con relación a esto, Dworak (2011), dice algo que empata con esta idea: “la gran mayoría de los argumentos contra la reelección inmediata de los legisladores no tienen un sustento real, toda vez que fueron concebidos para proteger los intereses de unas cuantas cúpulas partidistas en lugar de basarse en un diagnóstico asertivo” (p. 25). Las élites políticas y los poderosos siempre han existido y seguirán existiendo en México, no importa que se permita o se prohíba la reelección legislativa inmediata. Un día, un grupo gobierna y se convierte en todo aquello que
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